El lobo de la gran pantalla

Hace ya más de 15 años, un jovencísimo Leonardo Di Caprio asombraba al mundo con su genial papel en la importante súper producción de James Cameron, Titanic. Una actuación que le abría el camino al éxito. Gran actor, joven, guapo…tenía a Hollywood y al mundo entero a sus pies. Tenía dos formas de continuar: seguir trabajando o perderse en el camino, vivir de su papel de Jack Dawson, gastar su fortuna y acabar como muchos lo habían hecho, sin nada.

titanic

Pero Di Caprio no es así. Desde ese momento decidió que no quería ser el chico de Titanic, sino un actor recordado por sus grandes actuaciones. Empezó a trabajar y, como muestra de su voluntad, optó por dar un giro a su carrera. Se desmarcó de grandes producciones y aceptó el papel de Luis XIV en el “El hombre de la máscara de hierro”.

Su genial interpretación, una vez más, provocó que, tan solo un año después, nadie hablase de Jack Dawson, sino de Leonardo Di Caprio. El actor había conseguido su objetivo. Ahora tocaba confirmar que tenía estrella.

Tras esta película llegaron otras de gran repercusión como “La Playa”, “Atrápame si puedes”, “Gangs of New York”, “El Aviador” o “Diamantes de Sangre”. Las críticas le encumbraban como uno de los mejores actores del momento. Impresionante, magnífico, espectacular…eran algunos de los adjetivos con los que le obsequiaban los grandes críticos del siempre difícil mundo del cine.

Fue en el año 2010 cuando llegó uno de sus papeles más recordados, imposibles de olvidar para la retina del espectador, interpretando a Edward “Teddy” Daniels en “Shutter Island”. Un brillante agente federal o un loco. Sus palabras al final de la película nos dejan la duda de qué era. Da igual las veces que la veamos. Nunca terminaremos de saberlo. Pero su interpretación fue bestial. De las mejores de la última década.

Tras estas, “Django, desencadenado”, en la que no fue el actor principal, y “El gran Gatsby”. En ambos estuvo brillante, pero no tanto como en su último papel en la recién estrenada “El lobo de Wall Street”.

THE WOLF OF WALL STREET

Tres horas de película en las que Di Caprio interpreta a un humilde bróker que acaba siendo millonario gracias a su ambición. Un papel que solo podía interpretar el actor angelino. Un joven que no quiso encasillarse y que ha logrado comerse la pantalla. El verdadero lobo de Hollywood. Ahora solo falta que su gran carrera se vea compensada con el Oscar a mejor actor, premio al cual está nominado por este papel y que sería el reconocimiento a un actor ambicioso que imparte lecciones de interpretación en cada una de sus películas.

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