Un problema llamado Neymar

Cuando comenzó el verano y el Barcelona anunció la contratación de Neymar, el barcelonismo se llenó de ilusión y el resto, de miedo. Era el fichaje deseado. El hombre. Un diamante futbolístico y publicitario que con su salto a Europa explotaría aún más. Vamos, que en la Ciudad Condal se frotaban las manos.

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Quizás lo que más gusto en Barcelona es que se lo habían arrebatado a su gran rival, el Real Madrid. Sin embargo, fue precisamente el pique entre ambos el que comenzó a desenterrar un oscuro fichaje. Sandro Rosell, presidente del club catalán, anunciaba que el coste de la operación había alcanzado los 54 millones. En Madrid, Florentino Pérez señalaba que de haberle fichado el montante final hubiese alcanzado los 130 millones. Diferencias demasiado grandes pese a que en Barcelona aseguraban que eso lo único que demostraba es que Neymar había elegido el fútbol y no la historia. Pero resultaba raro que un hombre de negocios como Florentino no llevase a cabo tal operación. Fútbol y marketing, sus dos señas de identidad. Algo no cuadraba.

Aquí apareció el socio del Barcelona, Jordi Cases. El aficionado azulgrana denunció la mentira del fichaje afirmando que había habido una serie de comisiones no declaradas ni explicadas en las cuentas del club. Quería un equipo transparente. El resultado acabó con la dimisión de Rosell y demostrándose que el brasileño salió por cerca de 87 millones.

Ahora quien sufre las consecuencias es el propio Neymar. El crack azulgrana gana al año cerca de 35 millones por la venta de su imagen, pero su oscuro fichaje ha provocado un gran estancamiento. Numerosas firmas han decidido retirar su patrocinio al jugador y otras se han echado para atrás cuando el contrato estaba cerca de firmarse. Incluso en su país son muchos los que empiezan a dudar sobre su futuro.

Los días de gloria parecen haber quedado lejos y se avecinan malos tiempos para la imagen del brasileño. Ahora queda la duda de si afectará a su rendimiento en el campo. Lo que parece claro es que lo que iba a ser el salto definitivo de su carrera puede haber resultado un auténtico salto, pero al vacío, en lo que a su imagen y sus ingresos publicitarios se refiere.

El mejor título de Casillas

El año 2013 ha sido un año para olvidar para el capitán del Real Madrid y de la selección española, Iker Casillas. El cinco veces mejor portero del mundo ha visto como en el año que se ha ido perdía la titularidad y no solo eso, incluso ha escuchado silbidos en su propio campo por parte de su afición debido a su enfrentamiento con Mourinho. Un estadio que antes le alababa y le calificaba como el “Santo” y que ahora le suelta improperios como “Topor”. Sin duda, como ha reconocido en varias ocasiones el mismo portero, el peor año de su vida

Sin embargo, el 2014 ha empezado de otra forma para el madrileño. Pese a que no ha recuperado la titularidad en Liga, si lo hace en Champions y Copa del Rey, el portero ha estrenado paternidad junto con su pareja, la periodista Sara Carbonero.

Martín, como han llamado los felices padres a su hijo, es la mejor noticia posible para una pareja que siempre ha sufrido los celos de los propios aficionados al fútbol y de la prensa extranjera. Prueba de ello son los insultos recibidos por Iker en el último Mundial en el que España salió campeón y que terminaron con el famoso beso entre ambos tras la consecución del título.

Más allá de esto, lo que está claro es que Casillas quiere volver a ser el que era en este 2014. Se le vuelve a ver sonreír y bromear con sus compañeros y ya ha posado con su retoño en una de las imágenes más tiernas que nos ha dejado este nuevo año.

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Fuente: Vanity fair

Peor noticia ha sido que, tras cinco años consecutivos, no ha sido nombrado mejor portero del mundo tras su polémico 2013. Pero le da igual, la felicidad de Casillas tiene ahora nombre y apellidos: Martín Casillas Carbonero. Es, sin duda, su mejor título y la mejor forma de empezar un año en el que tendrá que olvidar la pesadilla que supuso el anterior.